
Mi pequeño gran hombre, mi cielo,
mi tesoro mayor, mi gran orgullo,
de gran corazón, bondad sin fín.
Con tu ternura aceptaste como nadie,
a esa sombra que cambió tu vida,
que te deja tantas veces en un segundo plano
en el que te mantienes sin quejarte
comprendiendo que no hay otra opción
Mi hijo lindo, que grande eres,
recuerdo aquel dia que me dijiste
que te doleria menos
si el autismo te hubiera elegido a tí,
cada vez que me preguntas
como puedes ayudarme,
como te esfuerzas por comprender
como necesitas saber que hacer.
Quiero que sepas mi vida,
que eres el mejor maestro,
lo más importante y más grande
que tu hermano podrá tener,
le enseñas cada dia sin tú saberlo
queriéndole como lo haces
sin más razon, que por ser ÉL.
